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23 setiembre 2009

LIFES RICH PAGEANT (R.E.M., I.R.S. RECORDS, 1986)



Tras el cartel de Nuevo Rock Americano se auparon varias bandas que tenían como denominador común el rescate del rock seminal de los años sesenta, en su variante psicodélica-folkie de la Costa Oeste de San Francisco. Así surgieron grupos tributarios del sonido de The Byrds, Love, Jefferson Airplane o Grateful Dead. Bandas como Rain Parade, Green on Red, Dream Syndicate o R.E.M., a inicios de los años ochenta, fueron la parte más esclarecida del revival del rock estadounidense. De ellos, los R.E.M. se despuntaron pronto debido a sus composiciones directas, la interpretación vocal y dominio de escena del cantante y frontman Michael Stype, y sobre todo por algo que no está escrito en ninguna partitura, que no se adquiere en academias de música, sino que parece pertenecer a otra dimensión y se llama genio, cuya receta quizá sea una mezcla de vitalidad, desenfado y un poco de intuición y magia, todo ello por supuesto aunado al innegable oficio y al necesario trabajo. El asunto es que todas las otras bandas citadas del Nuevo Rock Americano son muy destacables pero ninguna puede mostrar una discografía como R.E.M. Bastaría solo este magnífico álbum, Lifes rich pageant, para convencernos de lo antedicho, pero el hecho es que R.E.M. exhibe por lo menos una media decena de álbumes notables; en esa lista hay que incluir de manera obligada su debut Murmur (1983), Document (1987), Automatic for the people (1992) y Monster (1994).






Lifes rich pageant pertenece a la estirpe de obras imperecederas e, irónicamente, también forma parte de la célebre nómina de los "underrated albums" del rock. Por ejemplo, en el canon de los 500 Mejores Álbumes de Rock de la revista estadounidense Rolling Stone -que por lo demás no goza de nuestra devoción- es olímpicamente ignorado y se incluye en cambio a Murmur (No. 197), Automatic for the people (No. 247) y Document (No. 470), puntos altos en la carrera de la banda de Athens sin duda, pero que, sobre todo los dos últimos, de ningún modo son EL ÁLBUM (así en mayúsculas). Lifes rich pageant lo tiene todo: vitalismo, melancolía, desgarro, compromiso, producción y en especial canciones entrañables. Stype, Buck y Mills son tributarios en mucho del sonido Byrds, pero en mi modesta opinión lo superan en osadía, preocupación social y feeling rockero. En todo caso si tuviera que escoger entre un disco de Byrds y uno de REM, me quedo con éste que comentamos.



Y después de haberme atrevido a tamaña afirmación herética (imagino revolcándose indignados a los nostálgicos sesenteros que creen que todo pasado fue mejor), paso a anotar algunas curiosidades en torno a este álbum. Para empezar, el título está escrito adrede en una forma desusada del inglés antiguo que omite el apóstrofe para indicar la contracción ("Life's rich pageant"). Asimismo, está inspirado en una frase del inspector Clouseau (recordado personaje de la saga de la Pantera Rosa, interpretado por Peter Sellers) en el film de Blake Edwards A shot in the dark, de 1964, y cuya traducción no literal es "La vida es un suntuoso desfile" (en verdad, literalmente el vocablo pageant se refiere a la plataforma usada por los antiguos teatros itinerantes de la época isabelina). Otro dato interesante es que el productor, Don Gehman, antes había tenido como principal palmarés haber producido el arhiconocido álbum ochentero y ganador de Grammys American Fool, de John Cougar (hoy John Mellencamp), que algunos veneran y otros aborrecen. Es más, se dice que el tal Gehman no estaba muy entusiasmado con la música de los comandados por Michael Stype, desconfianza al parecer mutua, pues los aún jóvenes músicos imaginaban que el resultado sería un trabajo sujetado a las radiofórmulas y sin mayor trascendencia que la venta asegurada de vinilos (curiosamente, algunos años más tarde, los R.E.M. sucumbirían por mano propia a este temor con su Out of time y el hit Happy shiny people).


El inicio de Lifes rich pageant es contundente: dos piezas rockeras que sorprenden porque presentan a una banda con un sonido completamente renovado, de hecho en sus tres discos anteriores los temas se internaban en los linderos del country-rock más poppy, a veces un tanto trepidantes, otras veces más bien sosegados, pero nada en verdad que pudiera perturbar a los oyentes más conservadores ni menos destrozar oídos (que de eso se trata el rock). Begin the begin es un canto de compromiso ecológico sociopolítico, una declaración de intenciones: "El pequeño pájaro en la mano para la demanda de la riqueza de la vida/ La insurgencia comenzó y habías desaparecido (...)/ El orgullo de Myles Standish me felicita (Myles Standish fue un militar inglés fundador de una colonia en Nueva Inglaterra, nota nuestra)/ Lazo de un galanteador, zapato de un asesino/ La demanda de la riqueza de la vida crea la fuente en la mano/ de las energías, el único voto que importa/ El silencio significa seguridad, el silencio significa aprobación/ En el zenit, en la TV, el tigre corre alrededor del árbol/ Sigue al líder, corre y da la vuelta en la mantequilla/ Comencemos otra vez, comencemos desde el principio/ Comencemos otra vez como el zen de Martin Luther/ La mitología comienza desde el principio (...) Lazo de un galanteador, zapato de un asesino/ Ejemplo: el ejemplo más fino eres tú". Anotemos que las letras de R.E.M. suelen tener este estilo fragmentado: frases entrecortadas, ideas sueltas que rezuman ironía y sutileza, con referentes culturales del mundo angloamericano. Enseguida, escuchamos These days, otro excelente tema donde la producción musical se cuida de mostrar sus artilugios y más bien capta la desnudez del sonido como si la banda tocara en directo, esta vez con un mensaje de esperanza: "Ahora no me estoy alimentando de ti, yo cambiaré tus escalas/ Si puedo, y puedo/ marchar en el océano, marchar en el mar (...) Somos jóvenes a pesar de los años que nos conciernen/ Somos esperanza a pesar de los tiempos/ Repentinamente, estos días/ Las multitudes felices toman esta alegría dondequiera, dondequiera que vayas".


El tercer corte es quizá la balada más emblemática de R.E.M. antes de ingresar al mainstream: Fall on me (otro clásico de la época es Southern Central Rain-I'm Sorry). La canción es un alegato a favor de la naturaleza y contra la jungla de asfalto: "Hay un problema, plumas de hierro/ Edificios, pesos y poleas del negocio/ Las plumas golpean la tierra antes de que el peso pueda levantar el aire/ Compra el cielo y vende el cielo y dile al cielo y dile al cielo/ No caigas sobre mí". En la misma línea continúa Cuyahoga, melodía a medio tiempo, referida a un río situado al oeste de Ohio donde hubo hechos de sangre: "Pongamos nuestras cabezas juntas y comencemos un nuevo país para arriba/ El abuelo de nuestro padre trató,/ borró las piezas que no le gustaron/ Intentemos completarlo, orillar el río de la cantera, nadar, / arrodillando nuestra piel tú y yo, arrodillando nuestra piel ante el río rojo". Después de esta leve disminución de decibeles, retorna el ánimo galopante con Hyena, nueva muestra de que el rock no necesita de mucha sofisticación para dar lo mejor de sí, solo música refrescante y unas palabras que encuadren, aunque en este caso no se omite el mensaje: "La única cosa que temer es el miedo/ El mejor, el arma, el superior, el miedo/ Hiena es el embajador aquí". Prosiguen el semiinstrumental, Underneath the Bunker, en cuya instrumentación y melodía hay ecos del folclor latinoamericano, y la sempiterna balada The Flowers of Guatemala, absoluta poesía, pero tras el intenso lirismo se halla una soterrada denuncia política contra las masacres de más 200 mil pobladores en Guatemala en los tiempos del reaganismo: "Tomé un cuadro que tendré que enviar/ La gente aquí es amistosa y contenta/ La gente aquí es colorida y brillante/ Las flores florecen a menudo en la noche/ La amanita es el nombre/ Las flores cubren todo/ Las flores cubren todo/ Hay algo aquí que encuentro difícil de ignorar/ Hay algo que no he visto antes/ La amanita es el nombre/ que ellos cubren sobre todo/ Las flores cubren todo/ Cubren sobre todo (Amanita es el nombre)/ Las flores cubren todo/ No mires dentro del sol/ No mires dentro del sol".


El resto del disco (en verdad todo el álbum) alterna canciones sosegadas y otras rockeras o aceleradas. I believe es otra vibrante gema que rebosa optimismo ("Cuando era joven y lleno de gracia/ y tenía el espíritu de un cascabel (...) Yo creo en coyotes"), enseguida se escuchan la introspectiva What if we give it away? y la filopunk Just a Touch, para cerrar con la oda verde Swan Swan H ("Cisne, cisne, colibri/ Hurra!, todos nosotros estamos libres ahora"), y como track escondido un magnífico cover, Superman, originalmente tocado por la banda sesentera The Clique. Final rotundo del álbum más indeleble de R.E.M.



CATEGORÍA: Nuevo Rock Americano, country-rock, alternativo.
VEREDICTO: Imprescindible.
CANCIONES CLAVE: Begin the begin, These days, Fall on me, Hyena, The flowers of Guatemala, I believe, Swan Swan H, Superman.





















15 enero 2008

LLEGARÁ OCTUBRE (El Pecho de Andy, Nuevos Medios, 1987)


Tras el Pecho de Andy, nombre prestado de una canción de Lou Reed, se esconde una banda toledana que está entre las más lúcidas e interesantes de España, aunque nunca ha merecido una mención de sus compatriotas en los «100 mejores» o «50 coñazos» u otras listas que las revistas de rock españolas acostumbran elaborar para demostrarnos que nadie es profeta en su tierra. Esta es una verdad tan clamorosa que el disco que comentamos, Llegará Octubre, figura como descatalogado y, por tanto, es prácticamente inhallable en el mercado hispano. La paradoja se agrava si consideramos que tiene una de las mejores portadas que hayamos visto de un grupo español, si evaluamos el notable nivel de las letras (escritas además por un joven poeta amigo de la banda, José Pedro Muñoz Herrera) y si escuchamos las modulaciones de la voz de Miguel Angel García y el virtuosismo del saxofonista Arturo Soriano. Obviamente, estos datos sólo añaden interés a las canciones, generosas en melodía y, sobre todo, talento.



Se inicia con Llegará Octubre, un canto al desamparo y la violencia purificadora: «Los niños del pantano/ ya no amontonan más carbón/ «Somos humanos» dicen/ y escriben versos al amor/ Acuchillan la noche silbando/ cuando alguna voz/ sale de las cenizas para pedir al Sol/ que colme el lodazal». Este tema da las pautas de la atmósfera de los cortes siguientes, con unos punteos de guitarra simples pero efectistas y el saxo como acompañamiento. Se desvanece, con un ritmo a lo Smiths, prosigue la vena poética digna de un Lautremont posmoderno: "Un ladrón en el espejo/ un vecino desangrado/ lava su dolor en ti/ higieniza diariamente su miedo a morir/ Te escupe su noche/ y se derrama entre unas piernas de algodón". La influencia smithiana, sobre todo de la época de Hatful of hollow, es también notoria en Un sospechoso huésped, que tiene una de las frases-paradojas más intuitivamente brillantes del disco: "Alguien demostró que la libertad era solamente una hipótesis". Más pausado, Megalópolis -gran tema- es un canto descarnado sobre las grandes ciudades: "La ciudad se descolgó/ en sarnosos trolebuses/ y alojó en su corazón/ las frondosas cruces de vuestra desolación".


Si hasta aquí el álbum nos ofrecía una infrecuente colección de canciones guitarreras con el apoyo de letras de alto vuelo poético, la vitalidad y el frenesí se reserva para los últimos cinco temas, en un in crescendo que llega a su clímax en la obsesiva Mordiste el polvo, y se modera, aunque no disminuye, en los más estándar pero no menos impactantes El Archipiélago y Tras la lluvia. Antes tenemos dos maravillas pop, En la red y La fe de los necios. En la red se inicia sosegadamente para luego acelerarse con el acompañamiento de unas restallantes guitarras con efecto delay: "En la red/ mi turbia realidad resbala/ como un pez monstruoso y abisal./ Enterrar la locura es/ abrir cavernas en la luz/ vivo en un lugar estereotipado./ Es factor elemental escapar de los rayos del sol,/ la única verdad que conozco,/ u oscilar bajo su candor/ reflejando la muerte en las escamas". La fe de los necios tiene casi la misma estructura de En la red, lenta en las estrofas y más rockera en los coros, con la utilización nuevamente del efecto delay, lo que le confiere una gran intensidad, mientras escuchamos cantar la devastación: "Y un diluvio de planetas roñosos invadió el salar./ Su bandera más impávida/ levantaron todas las rocas/ provocando un estallido infernal./  Y los últimos reyes/ predicaron la paz de los cementerios" .
Para convertir este disco en un desquiciamiento total sólo faltaría Fighting Temeraire, de su primer LP, del que suponemos ya no quedará ni la funda en las tiendas. Habría que decir también que el bajo lo toca maravillosamente Maruge, cuyo verdadero nombre es María Eugenia Muñoz, el baterista Miguel Angel Campos no se excede en ningún momento, y las guitarras de los dos García (Miguel Angel y Francisco Javier) mantienen un sonido pulcro en todos los surcos. En formato CD, se incluyen tres canciones de su EP Coartada, de antología. En suma, he aquí un disco y una banda que oscila entre la ecuanimidad musical y la energía juvenil con igual destreza.


CATEGORÍA: Pop-rock psicodélico español.
VEREDICTO: Notable.
CANCIONES CLAVE: Llegará Octubre, Megalópolis, En la red, La fe de los necios, Tras la lluvia.

LETRAS

LLEGARÁ OCTUBRE

Los niños del pantano
ya no amontonan más carbón.
“Somos humanos” dicen,
y escriben versos al amor.
Acuchillan la noche silbando,
cuando alguna voz
sale de las cenizas para pedir al Sol
que colme el lodazal.
Del sueño eterno de los Justos
venga al pantano
el fuego purificador.
Con dulce incienso vendrá.
Con dulce incienso vendrá.
Debes hablar por mí,
pues de noche he de callar.
Rogad, rogad por mí,
las almas de los niños
duermen aquí.
Negras levitas por el canal
se aproximan sigilosas.
Cruzando el cerco de las sombras
despertarás como las plagas del rosal.
Que árido invierno traerán.
Que árido invierno traerán.

SE DESVANECE
No escupir al aire, no.
Alguien duerme en esa cama,
en estado crítico.
La ruta magnética
de un lejano rosicler
se desvanece,
se desvanece.
La noche brota
entre unas piernas
de algodón.
Gestos mecánicos
quizá reaparezcan
sobre enigmáticos papeles
calados de otoño.
Un ladrón en el espejo
un vecino desangrado
lava tu dolor en ti,
higieniza diariamente
su miedo a morir.
Te escupe su noche,
te escupe su noche,
y se derrama
entre unas piernas
de algodón.
Juegas la negra pasión,
la perfecta escala del amor.

UN SOSPECHOSO HUÉSPED
Contemplas tu figura en el pulido bisel
de un cristal.
Reflejos divergentes juegan a tu favor.
Rutas cálidas se abren desde aquí,
Largos túneles donde se extravió tu mirada.
Y un convoy de palabras, rápidas como arañas.
Alguien demostró que la libertad era
solamente una hipótesis:
se precipitó en la profundidad,
yerto cual ángel caído.
Mide bien tus palabras, mide bien tus palabras.
El Reino Vegetal cae cerca de aquí,
si vienes por mí me descubrirás
nadando en la verde boscosidad
donde la luna se esconde.
Tú has visto la luna descender
sobre las capas doradas
como un sospechoso huésped.
Si el espejo te arrastra hasta la última playa,
donde el porvenir aún se hace esperar
aunque el brazo de la conspiración
arrojase los ídolos al barro hace mucho,
mucho tiempo:
mide bien tus palabras, mide bien tus palabras.
Más trémulos los ojos y a media voz,
cuando al contener la respiración
logras arrancar tu breve canción,
se te despedaza, porque
has visto la luna descender
sobre las copas doradas
como un sospechoso huésped.

MEGALÓPOLIS
En Megalópolis zumba
el dictador de la jungla.
Cuantos al alba
cruzaron sus pasos con él
ponen en venta la piel.
La boca de una pistola
que a ratos se vuelve loca,
ronda buscando la cene en el dulce pastel
de una volcánica sien.
La ciudad se descolgó
en sarnosos trolebuses,
y alojó en su corazón
las frondosas cruces
de vuestra desolación.
En Megalópolis zumba
el dictador de la jungla.
Acariciando en su cuna ángeles de cristal,
multiplicando un puñal
con las primeras luces,
cuando el amor se diluye.
Pocos minutos despejan de niebla
la faz del dragón
en su desnuda prisión.
Qué inocente insinuación,
Hay miradas que emborrachan,
cuando se tiene un jergón
y en los ojos dinamita
para abrir más subterráneos
con los huesos al sol.

EN LA RED
En la red
mi turbia realidad
resbala como un pez
monstruoso y abisal.
Enterrar
la locura es
abrir cavernas en la luz,
vivo en un lugar
estereotipado.
Es factor
elemental
escapar de los rayos del sol,
la única verdad
que conozco,
u oscilar
bajo su candor
reflejando la muerte
en las escamas.
Qué maldita espuma
me retiene,
qué agrio anzuelo
quema mi garganta,
qué alimaña
reina en esta red,
y al amanecer sus dientes pule,
un súbito final me desbarata,
otros como yo
preparan la rebelión.

LA FE DE LOS NECIOS
Mil motores el sueño tendió
sin carriles donde circular,
ni horizonte que temblase
al son de sus golpes.
Dientes de hierro, rechinaban
al robar al mar
vagonetas
vagonetas de sal.
Y arreciaban las piedras
como auténticas fieras.
Lentamente
demolió el tambor el cielo estrellado
y un diluvio de planetas roñosos
inundó el salar.
Su bandera más impávida
levantaron todas las rocas
provocando un estallido infernal.
Y los últimos reyes
predicaron la paz de los cementerios.
Los motores que el sueño tendió
sin carriles donde circular
ni horizonte que temblase
al son de sus golpes,
en la noche azul,
descansaron, descansaron,
descansaron
y saciaron su sed,
al amor del incendio
derribando de un tajo viejos imperios,
devolviendo al mar la fe de los necios.

MORDISTE EL POLVO
Mordiste el polvo una sola vez,
sonó para ti la alarma.
Invadió el tiempo tu maletín,
y ahora donde estás, no sabes.
Corriendo tras el agua
Y sus reflejos transparentes,
Descorres las cortinas de maleza.
Brillan tus ojos
al ver correr el tiempo.
Sueñas
ser libre.
No inventaste esta fuga,
solo fuiste un pobre chino.
Pero la selva es de papel,
y en su interior no hay salida.
Sangran tus manos en la cueva evanescente
que has perforado en la montaña herida.
Brillan tus ojos
al ver correr el tiempo.
Sueñas ser libre.

EL ARCHIPIÉLAGO
Si una serpiente incendia el mar,
su sonido reverdece en pleno vendaval.
Si el cielo arroja bombas de sal,
¿qué archipiélago florece sin querer soñar?
No existió nunca tan voraz
boca ni animal que lo pueda devorar.
Nada te extrañe que un buen chaval,
el volcán, se desvanezca como un carnaval.
Si hasta los gatos quieren saltar
desde Cuba hasta Managua al verlo despertar.
No existió nunca tan voraz
boca ni animal que lo pueda devorar.

TRAS LA LLUVIA
No es tan oscuro este tren
como la noche,
turbias intenciones trae,
como si pensara
en la única ocasión
que lanzó sus perros tras de mí,
corta como un proyectil la inmensidad,
entre la lluvia.
Qué bárbaro camino trae
aroma de sangre,
unas gotas nada más,
y un ciego vértigo
que agolpa su tremor,
cuando el sueño invade los valles
donde la locura vuelve a pernoctar
tras la lluvia.

COARTADA
48 horas sin cesar
clavándome preguntas,
tan solo lo envolví
de un trágico calor,
me mira en su rincón
oculto en las sombras.
Si aún está aquí,
si aún está aquí.
Nos despedimos,
no sabes dónde fui.
Por eso
esa coartada eres tú.
Me cambiaron de sitio la nariz
por un miserable
que escupía tristeza.
No importa cómo fue
si estaba en tus brazos,
borracho de placer,
no es por recordarlo.
Ya nada me asusta,
ya nada me asusta…
si esa coartada eres tú…

TIERRA SALVAJE
El mar es aún más profundo
las olas son más violentas
la tierra late caliente
bajo mis pies.
Sueño con mi alegre saipán
sueño con mi alegre saipán.
Volví sobre mis pisadas
recuerdo bien tu silencio
solía herir como un rayo
de lucidez.
Lejos con mi alegre saipán
lejos con mi alegre saipán.
Cegado por el delirio
solo en la isla presiento
el sueño cálido y negro
de mi incierto final.
Sueño con mi alegre saipán
sueño con mi alegre saipán…

GOLPE MORTAL
En la montaña
despierta el deseo,
las ruinas cubren
el sexo del atlas.
Ciegos de hambre,
vendidos al viento,
enfermos de inquietud,
invertebrados
testigos de un golpe
mortal.
En cada boca
salpica el desierto
sordas descargas
de polvo negro.
Cruzan jadeos ahogados
al aire,
tal vez se mueren,
sabios y extraños
testigos de un golpe
mortal.
Habitan el cielo.










21 octubre 2005

JUJU (Siouxsie & The Banshees, Polydor, 1981)


Angustia, magia negra, frenesí, atmósferas oscuras y densas, se condensan en este cuarto álbum de la impredecible Siouxsie y sus Banshees, una de las bandas cruciales de los años ochenta, de un registro que supo distinguirse a tiempo de la camada postpunk que derivó en la uniforme y monocorde música "dark" o "gótica". Se debe agradecer a la sensibilidad artística de Siouxsie Sioux por haberle dado la vuelta a cada uno de los clisés del siniestrismo y, en todo caso, haber consumado un desarrollo no efectista, imponiendo su personalidad provocadora. Acompañada de Steve Severin en el bajo, supo sobrevivir a la vorágine punk –de la cual ambos provenían– y obsequiarnos la versión "oscura" del pop, con ciertos retoques orientalistas.
Juju es un álbum nocturno, que reclama la noche para ser escuchado y caer en su hechizo. A la vez, por su temática desfila toda la parafernalia de las películas de horror, en nueve surcos que repasan desde la celebración del Halloween (Halloween), hasta el rito vudú de tortura que consiste en traspasarle alfileres a una muñeca (Voodoo dolly), desde destripadores perseguidos (Night shift) hasta el canibalismo televisivo (Monitor) y la colección de cabezas humanas (Head cut).
Pero lo destacable es que la Siouxsie no se vale de adornos ni de sobreproducciones para transmitirnos su particular visión de lo tenebroso. Desde el inicio escuchamos a una banda de rock básico, sin más pergaminos que magníficos riffs de guitarra cortesía de John McGeoch y una percusión a cargo de Budgie. Ambos marcan el ritmo frenético de las canciones más delirantes del álbum, que arranca con Spellbound: "Desde las barras de la cuna/ Viene una voz como un señal/ Con el efecto de un giro rápido/ No tienes elección// Escuchas una risa/ agrietarse a través de las paredes/ Con el efecto de un giro rápido/ No tienes elección// Después de los pasos/ de la danza de una muñeca de trapo/ Entramos en trance/ Hechizados// Y no olvides/ cuando tus ancianos se olvidan/ Para decir sus rezos/ tómalos por las piernas/ y lánzalos a través de las escaleras".
Prosigue con la cadenciosa y contagiante Into the light, que pareciera acelerarse y que anuncia a Halloween, si bien antes escuchamos Arabian Knights como sofocante intermedio. En Halloween la adrenalina está ya en el ambiente, donde el horror persecutorio anunciado en las tres primeras canciones adquiere por fin un sentido plenamente musical; horror persecutorio, sí, porque esta es la descripción más cercana al mensaje intertextual y metonímico de la música: la sensación de una persecución a medianoche, cuyos móviles, como ya señalamos, son múltiples, transmitidos a la perfección por gemas como Halloween, Sin in my heart, Into the light y la ritualista Voodoo dolly, con esas guitarras obsesivas hasta el éxtasis. Justamente parte de la letra de Voodoo dolly podría resumir el espíritu de Juju: "¿Estás escuchando a tu miedo?/ Los latidos están tan cercanos/ como el pequeño tambor en tus oídos/ atravesándote hasta tu miedo".
Los admiradores de Siouxsie y sus Hadas Malignas suelen rescatar esta primera etapa de la diva postpunk; sin embargo, no decepcionan sus trabajos posteriores, en especial Tinderbox (1986), otro álbum esencial de la británica aunque con un giro más pop.
CATEGORÍA: Postpunk.
VEREDICTO: Notable.
CANCIONES CLAVE: Voodoo dolly, Halloween, Spellbound, Monitor, Into the light.