03 octubre 2017

LA CANCIÓN SECTA DE LA SEMANA: "HEAD ON" DE PIXIES




Los Pixies produjeron un poderoso cover de Head on de los Jesus & Mary Chain. Y en este tercer día de vacaciones, como canta Black Francis, "no hay nada que me ate a la culpa". Retornaré al trabajo y a las reseñas de libros en un par de semanas, y mientras tanto (y hasta entonces) dejo sonando esta canción. 

28 julio 2017

"GAVIOTAS SUICIDAS" DE MIGUEL FEGALE

Hoy publiqué en Expreso un artículo sobre el poemario Gaviotas suicidas de Miguel Fegale, escritor activista de los colectivos Poetálica y El Rock Liberado (este último capitaneado por César N junto con su Cabaret Fragor). Miguel también está vinculado con los Poetas del Asfalto de los muchachones Richi Lakra y Primo Mujica (quienes siempre me confunden con William S. Burroughs, no sé por qué, aunque se agradece). Igualmente habría que nombrar al incansable Rodolfo Ybarra, quien prologa la recomendable segunda novela de Fegale, Los corazones anestesiados (2015). Aquí la versión en JPG del artículo.


19 julio 2017

SOBREDOSIS DE CUENTOS: "GRACIAS TOTALES"


Hoy publiqué en Expreso un artículo sobre el libro Gracias totales. 27 relatos para resistir el temblor, tributo literario a Soda Stereo que se presentará el sábado 29 de julio en la FIL  de Lima, a las 8 p.m.

La música de Soda Stereo se remonta hasta mi “Edad de Piedra”. Aunque tuve la suerte de escuchar a temprana edad los discos de bandas clásicas del rock, como los Beatles y los Rolling Stones, e incluso hard rock y rock progresivo, en los años ochenta los nuevos sonidos redefinieron (y ampliaron) mis preferencias musicales. Recuerdo que por esa época cayeron en mis manos casetes y álbumes de Joy Division, Echo & The Bunnymen, PIL, The Smiths, Siouxsie & The Banshees, Talking Heads, Bauhaus…  al lado de sus precursores Velvet Underground, The Stooges, el propio Bowie… Hasta que empezaron a sonar en las radios bandas de rock en español (y algunas brasileras, especialmente Legiao Urbana) en medio de la irrupción del rock subterráneo en Lima. Primero Doble 9 difundió lo nuevo de Charly García (Nos siguen pegando abajo) y no tardó mucho en aparecer un trío con un disco titulado Nada personal, en verdad su segundo álbum. Era la época del vinilo, y acá se vendieron muy bien sus tres primeros discos en edición nacional. Fue una suerte de ‘sodamanía’. Estuve en el frenesí de los conciertos de Soda Stereo en el coliseo Amauta, en 1986 y 1987, acompañado de mi “eterna” enamorada de los años ochenta. Me vestía de negro, usaba flequillo beatle, pero Will Sergeant de Echo también, así que no había problema; iba a No Helden y tenía amigos subtes y darks (hasta hoy me veo con algunos de ellos); también asistía a San Marcos pero el interés por la literatura, el rock y la política vino de antes, y diría que llegó para quedarse.

Adoré el álbum Signos de Soda Stereo cuando salió. Fui un obseso del acetato y ese disco fue absolutamente crucial. En los años noventa me impresionó su disco Canción animal, pero ya había vuelto a mis raíces, así que cuando el año 2007 retornaron a Lima para un masivo concierto, preferí escuchar en mi equipo de sonido el Memory almost full de Paul McCartney  y Raising sand de Robert Plant y Alison Krauss, ambos aparecidos ese año.

Por eso, el primer efecto de la lectura de Gracias totales. 27 relatos para resistir el temblor (Altazor) es haberme obligado a desempolvar mis antiguos discos de Soda Stereo, que si bien forman parte de mi colección, no escuchaba hace años. El resultado: hasta ahora no los dejo de escuchar, y aún más con la facilidad de ver sus conciertos en YouTube.

Sin duda, un acierto total la publicación de este libro y también de la Colección Acetato. Ave rock, ave literatura.


(Adjunto la versión en JPG del artículo).  


18 julio 2017

LA CANCIÓN SECTA DE LA SEMANA: "EL RITO" DE SODA STEREO


Pronto publicaré un par de artículos sobre libros que tienen en común su relación con la literatura y el rock, lo cual es además uno de mis “temas” académicos y como narrador. Mientras tanto, reactivando mi blog La Secta del Ruido después de tiempo, posteo el video de la versión en vivo de El Rito, composición que con sus riffs seductores y su letra simbólica sintetiza lo mejor de la recordada banda argentina Soda Stereo. Aunque no está entre sus hits, es –al menos para mí– un regalo para los oídos. Y como dice la canción, nada es casualidad. 

11 enero 2016

BOWIE Q.E.P.D.

Más que por el rock de raíces, siempre me he decantado por el pop rock. En mi conservada colección de discos poseo algo de blues y rocanrol, incluso de country, pero la mayoría pertenece a la que considero la veta más creativa del rock, más iluminada: cualquiera de las variantes eclécticas en el rock, siempre ligadas al pop.  Por eso cuando a fines de los años 90 unos amigos me invitaron para formar parte del fanzine Sótano Beat, mi colaboración en el primer número (que fue el único en el que participé) fue un extenso artículo sobre Neil Young & Crazy Horse, y algunas reseñas de discos, entre ellas, recuerdo, The man who sold the world de David Bowie con sus Spiders from Mars. Durante muchos años, la tríada Bowie-Young-McCartney constituyó el centro de mis obsesiones melómanas (los tres son citados con fruición en mi segunda novela). Luego Young se volvió muy repetitivo, ensimismado en su título honorario de “padrino del grunge” y con más que sospechosos acercamientos con el credo republicano (está perdonado, aun así es un grande). No sucedió lo mismo con Bowie y Macca, felizmente. Hace un par de años Bowie reapareció tras una década de silencio con un gran álbum, el The next day.

No voy a escribir aquí lo que todos los diarios publicarán mañana sobre David Bowie luego de conocida su muerte. Tampoco publicaré el video clip de Lazarus, el single de adelanto de su nuevo disco Blackstar, ya considerado un ‘testamento’ musical y elogiado por las agencias de noticias. A quienes haya influenciado me interesa menos. Sería redundar llamarlo el “camaleón” del rock, escribir sobre sus periodos glam y berlinés o sobre su colaboración con Lennon (sí debo decir que en mi novela sobre el exbeatle también figura Bowie como personaje), o reiterar sus incursiones como actor en el cine (a los “darkies” ochenteros les encanta una en especial, El ansia The hunger-, pero de esa década mi preferida es la que acá en Lima se tituló FuryoMerry Christmas Mr. Lawrence- de Nagisa Oshima, con música de Ryuichi Sakamoto).

Solo recomendaré los discos de “El Duque Blanco” que a mí me marcaron y siempre escucho (no necesariamente los mejores): Space oddity (1969), The man who sold the world (1970), Hunky Dory (1971), The rise and fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars (1972), Diamond dogs (1974), Low (1977),  Scary monsters (1980) y su usualmente despreciado como ‘comercial’ Let’s dance (1982). Y agrego, The next day (2013), hacía años que no escuchaba a un Bowie tan vital como en ese álbum. En todos los demás hay grandes canciones, pero no me producen la fascinación de los nombrados. Sin duda, lo más destacable de su música pertenece básicamente a la década de los setenta e inicios de los ochenta.

De retorno del trabajo, tras terminar alguna lectura pendiente y contemplar a nuestro sorprendente gato de bowieanos ojos, esta noche veré mi colección de videoclips del creador de Ziggy Stardust hasta que me venza el sueño. Aquí les dejo algunos videos.


20 noviembre 2015

SIMPATÍA POR "SUS MAJESTADES SATÁNICAS"



El rock es más que una afición o una pasión, es un modo de vivir, de ser, de estar situado en medio de este mundo cruel y violento. No sé si sea también una forma de resistencia cultural.  En el Perú es muy difícil afirmarlo, cuando hay otras (muchas) resistencias culturales y el rock más bien parece un asunto urbano, de las llamadas “clases medias y altas”,  y hasta elitista (aunque en los conos de Lima y en provincias haya una intensa movida rockera). Pero para mí escuchar música rock sí es un acto de resistencia contra los ritmos de moda, no me interesa si populares o no, como la salsa, el reggaetón u otros crujidos horrísonos propalados por las radioemisoras o la Tv, incluidos los que perpetran ciertos baladistas con Grammys latinos y otros que se presentan como “rockeros” y a los que prefiero no mencionar. 

Y si hablamos de rock, escuchar a los Rolling Stones es ineludible. El primer álbum de la banda que recuerdo haber tenido en mis manos fue Sticky fingers, en un periodo indeterminado entre la infancia y la adolescencia. Fue esclarecedor, como por esa época también lo fue el Álbum Blanco de los Beatles. Luego, les seguí la pista hasta el Tatoo you, del año 1981, para mí su último gran disco. El año 2005 intentaron renacer de sus cenizas con A bigger bang, un buen álbum que fue un decoroso regreso aunque sin llegar al nivel creativo de las décadas 60 y 70. Y también fue su último disco de estudio. Pero al menos sirvió para que me interesara escuchar sus trabajos post Tatoo you, sin mayores sorpresas.

¿Los Rolling Stones son la mejor banda del rock? Ni Cucho Peñaloza se atreve a afirmarlo (para mí, es claro, lo son los Beatles, el por qué, aquí: http://lasectadelruido.blogspot.pe/2009/08/cuestion-previa-los-beatles-vs-los.html). Pero sí los considero entre los cinco más grandes, si se puede hacer ese ranking, entre los que incluiría, aparte de los Beatles, a los Who, a Led Zeppelin y a Pink Floyd. En lo que sí coincido con los fans de los Stones es que, sin duda, ningún concierto de rock puede superar al de la banda liderada por Jagger y Richards. En ese sentido será un privilegio verlos el 6 de marzo del próximo año.

Ahora que entre los aficionados y coleccionistas de esta música vital se ha desatado la euforia por la próxima llegada de los Stones a Lima, y aunque sé que no incluirán en el setlist muchos clásicos (no he visto en el listado de su última gira ninguna canción del disco Aftermath, por ejemplo), no podía dejar de estar presente en ese evento que evoca lo dionisiaco. Allí estaré, y para ir preparando el ambiente, aquí dejo una de las composiciones de “sus majestades satánicas” que sí escucharemos en el Monumental,  Sympathy for the devil.

18 enero 2013

BOWIE REGRESA CON NOSTALGIA BERLINESA

El 8 de enero David Bowie cumplió sesenta y seis años y lo celebró con el lanzamiento de un nuevo single y video, Where Are We Now?, adelanto de su nuevo álbum The Next Day, que se publicará en la primera semana de marzo. Es una reaparición muy esperada, luego de una década de silencio discográfico, y lo mejor es que la canción reúne todos los elementos para convertirse en un nuevo clásico del Duque Blanco. Para el disco, Bowie ha contado otra vez con su legendario productor Tony Visconti (quien llevara la batuta en la producción de álbumes imprescindibles como The Man Who Sold The World, Low, Heroes o Scary Monsters). El videoclip, filmado por Tony Oursler, es un acercamiento nostálgico a su periodo berlinés, con un montaje y una estética que concilia el documental con la ciencia-ficción.